El protagonismo de la empatía: dentro de las habilidades sociales requeridas en el futuro.

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El psicólogo Daniel Goleman, afirma que, “si no tienes empatía y relaciones personales efectivas, no importa lo inteligente que seas, no vas a llegar muy lejos”. Partiendo de este punto, realizo un viaje mental hacia los hechos históricos en lo que nuestra sociedad y el mundo han padecido en los últimos siglos, donde la empatía juega un papel magistral, dentro de las habilidades sociales del individuo.

Dentro de la literatura, expresión que refleja el pensamiento del momento, entra la novela literaria en la sociedad, que nos ayuda a percibir la sociedad y su momento histórico, al reflejar la manera de pensar de los escritores contemporáneos, quienes suelen reflejar en sus obras la realidad que vive la sociedad en la cual están inmersos. Donde se confirma que, aunque las historias hablen de temas pasados o futuros, la pluma del autor refleja una forma de pensar ligada a su realidad temporal.

LA EMPATÍA EN LA HISTORIA

Esto me conlleva a pensar, en que en el instante crucial en el que la lectura empezó a generar un mayor grado de empatía en la gente común, hasta el punto de que podríamos afirmar que el mundo empezó a ser salvado gracias a la literatura, tuvo lugar a finales del siglo XVIII. Fue el instante en el que la novela se convirtió en un entretenimiento de masas; donde se demostró que las novelas inciden más en el pensamiento de la gente común que miles de páginas de profundo análisis filosófico.

El realismo y el naturalismo en literatura fueron los primeros movimientos literarios en interesarse en los problemas sociales, y trataron no solo de describirlos, sino de denunciarlos y proponer alternativas de solución.

En el pasado, vemos a un poeta refinado como Petrarca involucrarse en asuntos políticos, y no son pocos poemas y obras suyas que reflejan esa preocupación. En lo que respecta a Dante, tuvo sus intereses en ese mismo sentido, como la “Divina Comedia”. Antes que ellos, en su poética Horacio decía que el arte tenía que ser “dulce et utile”, es decir, no solo debía deleitar sino tener contenido.

Ya para el siglo XX, la idea de una literatura de compromiso social recibe el impulso de la ideología marxista. Para el marxismo, la superestructura social influye sobre la expresión artística, bajo el supuesto de que “el ser social determina la conciencia” del artista y el escritor.

En ese sentido, el proletariado, clase social que surge con las revoluciones industriales, aparece esporádicamente; será la novela naturalista la que dé protagonismo a personajes de la clase obrera y refleje las situaciones de injusticia en las que vive.

En República Dominicana, el Profesor Juan Bosch, dedicó muchos de sus libros al estudio de las clases sociales, entre ellos tenemos Composición Social Dominicana, donde hace un viaje histórico sobre el origen y la estructura de las clases sociales dominicana, desde la época colonial. De igual manera, la novela “La Mañosa”, sobre las guerras civiles dominicanas del siglo XIX, la cual fue muy bien valorada por los críticos. Además, podría mencionar, vastas obras de diversos autores, los cuales quisieron proyectar la realidad social desde la coyuntura que vivía mediante una pluma y papel.

La investigación sobre el impacto psicológico de la literatura sugiere que cuando leemos historias en las que los personajes están bien desarrollados, realmente nos deslizamos hacia el interior de esos personajes. Al asumir estas otras personalidades, aprendemos lo que es ser alguien más que nosotros mismos, mejorando nuestras propias habilidades sociales.

HABILIDADES SOCIALES PARA EL NUEVO CONTEXTO GLOBAL

Es por tal razón, que muchas empresas están preocupadas en el desarrollo de estas habilidades, colocándose dentro de las 10 tendencias principales que los jóvenes se enfrentarán para entrar en el mercado laboral o mantenerse en el. Uno de los grandes retos para los gobiernos, será la creación de políticas públicas que faciliten la adquisición de habilidades que serán imperantes en un mundo que seguramente va a incluir más robots, más creatividad, y retos e innovaciones que ni siquiera podemos imaginarnos.

Según estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) 2017, afirma que las habilidades sociales o blandas serán las habilidades duras para permanecer o entrar en el sistema laboral del futuro, entre las mas destacadas están el análisis- síntesis, comunicación y empatía. Estas habilidades difícilmente las podrá adquirir un robot.

Mostrándose la empatía como un denominador común entre el siglo pasado y la generación futura. Esto indica que los gobiernos deben procurar diseñar políticas publicas enfocadas a las necesidades de aprendizaje que requieren las empresas del futuro, a fin de que desde el nivel inicial de las escuelas, se les enseñe a los niños a desarrollar las habilidades socioemocionales, aprendan a gestionar situaciones difíciles, desarrollando parte de la inteligencia emocional, integrándolos en proyectos, juegos, entre otros modelos de enseñanza.

Es por ello que, la marca personal es una de las habilidades laborales del futuro. Los Baby Boomers recurren a ella para permanecer en su puesto; los Millennials para crecer en su trabajo. Esta última, anhela experiencias y un significado en lo que hacen, y valoran las relaciones personales. Prefieren trabajar por proyectos, porque lo que les interesa es el contenido del trabajo, las herramientas que utilizan y lo que puedan aprender. Les motiva cambiar y formarse en diferentes compañías, necesitan transparencia en la comunicación y acceso a la información. La flexibilidad laboral es una de sus demandas y se caracterizan por su capacidad emprendedora e iniciativa.

En ese sentido, las necesidades de la generación Millennials apunta a un salario emocional, donde se reconozca la persona, y prevalezcan los valores como el trabajo en equipo, integridad, liderazgo y empatía. Esta será la generación que ocupe lugares directivos, gerenciales y políticos en el futuro. De acuerdo con una encuesta realizada por Deloitte, las personas nacidas entre 1981 y 1995 conforman 35 por ciento de la fuerza laboral en el mundo y en 10 años conformarán nada menos que el 75 por ciento. El desarrollo de estas habilidades es el reto a enfrentar, no obstante, es la salida a una sociedad que preste valor a lo intangible, a lo que nunca perece o cambia, es nuestra oportunidad hacia una mejor convivencia humana y a un desarrollo realmente sostenible.